Bandurria. Tutorial: ¡Cantad, cantad malditos!

“Música es el arte de bien combinar los sonidos y el tiempo”

Hilarión Eslava

Esta frase se me quedó grabada desde niño en mi cabeza. Me la hizo aprender de memoria mi primer maestro de música: Antonio Villalba.

El Sr. Villalba era un señor granadino, de Jerez del Marquesado, que nos transmitía todo el amor por la música que el sentía. Tocó el bombo y la trompa en la banda de su pueblo.

Tocaba la bandurria, no con una digitación increible, pero si con un gusto exquisito. Tocaba la guitarra, a nivel acompañante y el laúd.

Nos enseñaba solfeo con el método de Eslava. Lo usé durante años  como método para bandurria.

Método de Solfeo Hilarión Eslava
Método de Solfeo
Hilarión Eslava

Nos repasaba la lección con una paciencia infinita. Se enfadaba si no estudiábamos en casa.

Cuando no habíamos estudiado nada, acercaba su oreja al instrumento y le preguntaba: “¡¡¡bandurria!!!, ¿te han cogido ésta semana para ensayar?

A continuación nos miraba a la cara y nos decía: “me ha dicho que no habéis estudiado. La bandurria me lo dice todo”.

Yo, que era pequeño, pensaba que mi bandurria era una chivata…

Volviendo al tema.

Antonio Villalba
Sr. Antonio Villalba

El Sr. Villalba nos hacía tener una afinación al cantar exageradamente precisa. No sabéis, ahora, como se lo agradezco (cuando estudiaba era un martirio chino).

En las enseñanzas modernas de solfeo no tienen en cuenta este aspecto tan necesario para mi. Se limitan a decir el nombre de las notas y el tempo, pero no afinan las notas.

No se trata de tener una voz bonita y aprender a cantar. Yo, de hecho, tengo una voz fuerte pero muy desagradable, je je je…

Se trata de entonar las notas para saber distinguir unas de otras cuando oigas los sonidos.

Para mi llegó a ser una obsesión. Iba a todos lados cantando: “sol re mi re do re, si sol la, re mi re do re”. Los bemoles y sostenidos haciendo una ligera inclinación de la cabeza hacia un lado para denotar la diferencia de la nota natural. Cualquiera que me viese por la calle debería de alucinar en colores.

A todos lados cantando notas de solfeo. Silbando hasta hacer que los vecinos me hiciesen callar. Me delataba por donde iba. Sabían mis amigos que ya estaba allí porque se me oía a lo lejos venir silbando. Si, silbo todo el rato pero en mi cabeza suenan las notas: “sol re mi re do re…”. No hay manera, no te las quitas de la cabeza. No sabes inglés, ni francés, ni tan siquiera las letras en español. Tan solo sabes: “sol re mi re do re…”.

Ah, pero alguna ventaja tendrá, ¿no?

¡Pues si!

Ya en el conservatorio me fue muy bien para los dictados. Pero, ¡¡¡señor mío!!!, ¿para qué queremos hacer dictados?

Pues para poder sacar los temas de oído. Para poder improvisar. Para componer…

Para dar expresión a tu instrumento.

Una vez ya tienes esa manía en tu cabeza, el hecho de cantar todo el rato hace que cuando estés con el instrumento en las manos, quieras expresar con la misma facilidad con la que cantas lo que estas tarareando todo el rato. Y si, hace realmente una simbiosis fenomenal. No cantas sin tocar, y no tocas sin cantar.

Por eso:

¡¡¡Cantad, cantad malditos!!!

5 comentarios en “Bandurria. Tutorial: ¡Cantad, cantad malditos!

  1. Bueno, espero poder llegar a leer y tocar las corcheas y semicorcheas.
    Como dice. nunca es tarde para empezar, y si te rindes hoy de nada habrá valido el esfuerzo hecho en el pasado

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